CARTA DE GLADYS A LAS MUJERES

Mujer, quiero decirte que, por décadas, Dios ha puesto amor en mi corazón por las mujeres. Hemos caminado juntas, he escuchado sus historias que han tocado profundamente mi alma.

Con el paso del tiempo, no podría decir que soy solo yo, tengo que decir que ahora somos; mujeres unidas hemos podido ir para cambiar la angustia por alegría de aquellas mujeres desconsoladas, hemos vendado corazones quebrantados, y celebrado en gozo los milagros que han cambiado la vida de mujeres.

Hemos trabajado juntas, hemos ido por la que está caída, y hemos llevado esperanza a la que está desamparada. Las hemos defendido y hemos luchado por y para ellas.

Conozco un poco el alma de las mujeres. Cada una ha dejado un sello en mi vida, que conservo en un lugar especial de mi corazón, y desde allí, hoy quiero hablarte:
Mujer, eres amada por Dios. A Sus ojos, eres más que una joya preciosa. ¡Eres tan valiosa, que tu valor no tiene precio!
Simplemente me sorprende pensar en esto: Dios te formó delicadamente y entretejió tus entrañas en el vientre de tu madre. Te conoce tan bien, que tiene contados cada uno de tus cabellos.

Eres mujer virtuosa, merecedora de amor, respeto y afecto. Eres inteligente, decidida, valiente, eres maravillosa, tú ERES ÚNICA.
Piensa por un momento: ¿qué nos une? Nos une ser madres, hermanas, amigas, nos une llorar, reír a carcajadas, pelear para luego perdonarnos, y seguir siendo amigas entrañables.

Nos une hablar de nuestros hijos, y por qué no, de nuestros nietos. Nos unen los recuerdos de las fotografías compartidas, una copa de vino y una buena cena, los encuentros para contarnos nuestros sueños.

Nos unen las confidencias de nuestros desencantos, temores y frustraciones, depositados en la confianza de ser escuchadas, contenidas y aconsejadas con sabiduría.

Nos unen las recetas, las viejas canciones, una tarde de cine, los secretos, que sólo entiende otra mujer y son guardados como tesoros. Nos une también una oración que nos pone de rodillas para pedir con fe, que aquello incontable deje de ser una carga. Nos une acompañarnos en una pena para que no desfallezca el corazón, hasta salir fortalecidas y renovadas.

Mujeres, a las amigas que son las hermanas elegidas de la vida, que nos unan los momentos de alegría que nos llenan el alma, que nos una el amor. Que no abramos nuestra boca para criticar, descalificar o murmurar; al contrario, que hablemos para bendecir, para elogiar lo noble y virtuoso y especial de cada mujer.

Hoy te digo: ¡que viva la diferencia entre nosotras las mujeres! y que abramos el corazón para que quepan en él más mujeres, y que tus ojos, reconozcan la grandeza de cada mujer que veas, por encima de la apariencia.
Como unas guerreras, hoy te pido que nos pongamos las botas para marchar y combatir a nuestros peores enemigos: la envidia, los celos, el egoísmo.

Levántate a pelear tus propias batallas, es tiempo de transformar la historia de la guerra de mujeres contra mujeres, y en unidad podamos restablecer la honra, el buen nombre de cada una, en tu casa, en tu familia, donde trabajas. Que surjan del corazón las palabras que alientan, que levantan, que dignifican, y juntas multipliquemos lo bueno, lo grande, lo justo, lo íntegro de nosotras las mujeres…
Que estos espacios para estar juntas se conviertan en un bálsamo a las heridas, para secar las lágrimas de otra mujer. Es tiempo de expresarnos el amor, de abrazarnos, de pedirnos perdón. Goza con cada encuentro, gózate del tiempo con ellas, con las mujeres del alma.

Que broten los talentos y los dones de cada mujer, que surjan todos, para que seamos testigos de los milagros que podemos lograr si estamos y actuamos unidas.
Somos llamadas a ser la Luz y la Sal de la vida…hoy te invito a que seamos una llama ardiente que disipe las tinieblas y transforme el mundo.

¡Que vivan las mujeres. Recuerda siempre que la más grande creación de Dios, eres tú, Mujer.
Con mi amor por ti,
Gladys

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.”.
Proverbios 31:10
(RVR/1995)

Hola, soy Gladys

Hola, soy Gladys.
Podría decirles que soy facilitadora, conferencista, que soy esposa, madre, hija, también que soy escritora y terapeuta. Que me gusta escalar montañas, y caminar senderos, admirar las flores y fotografiar los cielos con sus sorprendentes atardeceres y amaneceres; que me gusta nadar en el río y contemplar las estrellas. Disfruto el viento frío en mis mejillas, salir a caminar en una lluvia torrencial, y extasiarme en el silencioso caer de los copos de nieve. Me gozo del paso de las estaciones que me recuerda que la vida es un continuo cambio.
Algunas veces dicen de mí que soy una mujer apasionada, directa, que confronto con amor y con verdad, que soy una mujer fuerte, pero la verdad es que soy tan sensible que, lloro con facilidad, aunque eso no se diga.
Me consideran generosa, solidaria, amiga fiel, disciplinada, persistente, inteligente, amable.
Me he puesto etiquetas y también me las han puesto en un intento por definirme, muchas han cambiado, otras aún están.
De niña, en el colegio me llamaban Gladys la huérfana porque perdí a mi padre…la buena estudiante…la tímida…también me decían gacela. Otras veces se referían a mí como la hermana de…
Soy una mujer valiente, con gozo por la vida, pero cuando vienen la tristeza y me asaltan los miedos, ¿dejo de ser yo? Cuando estoy frustrada, desesperada o un tanto angustiada, o si me invaden la ira o el llanto, ¿ya no soy yo? Acaso ¿soy mis errores o lo correcto que he hecho? ¿Seré lo que los demás piensan de mí? o ¿soy todo esto que ya he abierto aquí?
Hoy renuncio a todos los sellos, a los títulos de lo que he estudiado, a las etiquetas que yo me puse y a las que me pusieron, renuncio a lo que he creído que soy. Entonces ¿quién soy yo?
Soy lo que Dios dice que soy …
Soy Su hija amada. Soy perdonada, transformada y moldeada por Él. Es Dios quien me llama su obra maestra…Soy hechura de Dios.
Soy una embajadora del reino de Dios y ciudadana celestial en la tierra, soy hija de la Luz y Sal en el mundo.
Fui creada por Dios para amar, hacer buenas obras y cumplir con el propósito que Él me dio. Soy una sierva suya y mi trabajo más importante lo hago para Él.
Yo soy lo que Dios dice que soy…Él me dio un nombre, me llama HIJA AMADA, y en Él yo hallé mi identidad. Mi amado Padre me dio identidad en Jesús.

Mujer, te invitamos a participar de esta visión:

Mujeres caminando en unidad, entregando sus dones y talentos, convertidas en instrumentos de Dios, para que brillemos como las estrellas del cielo, y nos multipliquemos para ser luz y sal en las naciones.

¿Quieres formar parte de esta visión para la mujer? ¿Quieres que una mujer a quien tu conoces, forme parte?

© Gladys Shipman
All rights reserved.